Reconocer la relevancia de leer y escribir como herramientas formativas para la construcción y transformación de conocimientos, así como para comunicarlos en diversos contextos.
Maité María Teresa
Sampieri Croda
msampieri@uv.mx
Ver síntesis curricular
El lenguaje es presencia permanente en las diferentes dimensiones de la vida del ser humano; a
través de él se desarrolla la inteligencia y el pensamiento, se alimenta la sensibilidad, la
imaginación, se refuerzan los valores adquiridos y, sobretodo, la forma de comunicarlos.
Mediante el lenguaje conformamos nuestra identidad en tanto seres humanos y, por ende, nuestra
relación con el mundo, lo que supone que desarrollemos y utilicemos diversas esferas:
cognitivas, psicolingüísticas, socioculturales y afectivas.
El presente recurso de aprendizaje busca que los estudiantes universitarios valoren las
prácticas de lectura y escritura. En primer lugar, como herramientas que les ayudarán a
desempeñarse eficazmente en su trayecto formativo; pero también como vías de conocimiento que
involucran valores, saberes y emociones.
Para lograr dicho objetivo se abordan temas acompañados de materiales de consulta. Al concluir
el contenido se proporciona una lista de fuentes de información con el fin de promover el
ejercicio de la lectura y la escritura. Al final, se incluye un ejercicio que
integra aspectos de lectura y
escritura para que el participante se
autoevalúe.
Lectura y escritura son acciones complementarias e inseparables; al hablar de una,
necesariamente
se hablará de la otra y viceversa. Gutiérrez (2015) menciona que debemos saber leer para saber
escribir, saber escribir para saber pensar y saber pensar para poder expresarnos y vincularnos
con el mundo. Si logramos unir todos estos conocimientos, podremos relacionarnos de manera
adecuada con nuestro entorno.
Por lo anterior, actualmente el cómo se lee y se escribe es una de las crecientes preocupaciones
en el medio latinoamericano. Esto ha ocasionado que el número de investigaciones o proyectos
institucionales se dirijan hacia el fortalecimiento de la lectura y la escritura, con el fin de
actualizar y perfeccionar las metodologías de enseñanza (Silva, 2012). El fin último de estos
esfuerzos es que los individuos tengan una maduración en cuanto a la comprensión y creación de
textos tanto cotidianos como académicos, según lo que su contexto les exija.
Por ejemplo, en Educación Superior es imprescindible que el estudiante desarrolle las
competencias lectoras y escriturales, ya que así lo requiere la diversidad de trabajos que
realizará. Un universitario tiene que ser un buen lector y ejercitarse en la escritura. Esto no
es opcional. Tiene que ser (Garrido, 2014).