Analizar las consideraciones necesarias para la creación de un modelo de aproximación representativa: Heredad.
En el apartado anterior se establecieron las condiciones sobre las cuales el proceso de significación se hace posible. La importancia de este ejercicio lógico-racional radica en que se presenta a cada momento, con cada interacción entre el sujeto y su contexto a razón de que su relación se dé naturalmente y de manera adecuada para sus conveniencias, metas y objetivos por medio de la infinidad de comportamientos.
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Muchas veces el sujeto en, su constante conexión perceptiva con el entorno, desatiende gran parte de su relación con los objetos y las experiencias del día a día. Sin embargo, es en esa rutina que pudieran encontrarse las señas, cualidades o razones a tomar en cuenta para la configuración de un signo más afín al objeto que se desea representar. Es en la “materialidad de lo referente” y en el devenir histórico, donde se pudiera encontrar aquello que sea más próximo a la razón de ser del objeto.
Todos los objetos, desde su creación hasta su transformación temporal, se han visto permeados de entendimientos que obedecen a una condición de “razón hereditaria”. Si son analizados, los significados que con el tiempo ha desarrollado cada objeto con el que el ser humano se ha vinculado, sería posible otorgarle a la materia próxima a representarse, diseñarse o proyectarse, una aproximación al correcto significado del sentido discursivo que pretende comunicar.
Retomando la situación económica, imagínese la producción de cincuenta mil señales de tránsito que pretenden comunicar ciertos caminos peligrosos, un diseño incorrecto o deficiente de esta señalética implicaría falta de comprensión, mala lectura, desatención o confusión, lo que resultaría en percances o accidentes continuos; además del desperdicio de todas aquellas materias primas y recursos energéticos necesarios para la manufactura de estos signos. Este ejemplo, si bien pareciera demasiado burdo, también puede verse aplicado a una escala sociocultural cuyos impactos van más allá de una razón productiva o de seguridad, ya que cada falla representativa de un objeto discursivo significa una falta de entendimiento, de comprensión, a lo cual corresponde tiempo y energía invertida que no cumplirá su finalidad.
Por medio del carácter de Heredad es posible el estudio de las condiciones
sociohistóricas por las cuales se ha acuñado a un objeto cierto significado
generalizado culturalmente, lo cual aporta un grado más de certidumbre y mejora a la
configuración y el diseño de todos esos signos que buscan la comunicación de un
discurso o concepto, de una sensación o emoción. Todo ello dispuesto a través de un
referente que se encuentra fundamentado y soportado en cuanto a su significado por su
contexto sociocultural.
Los elementos por los cuales se ve constituido el hábitat arrastran consigo una serie
de
entendimientos a razón de su función histórica, sin embargo, muy pocas veces se analiza
lo
que estos elementos terminan constituyendo al verse manifiestos en el producto
representativo, aquel producto que habrá de ser interpretado. Cada uno de estos
elementos
guardan para sí significaciones heredadas de acuerdo a sus funciones y características,
por
ello, a través de su correcta utilización pudieran ser los signos estructurales que
permitan la correcta representación de ciertos objetos, discursos o emociones.
Hasta aquí se han vertido las consideraciones de lo que habrá de ser un modelo de aproximación representativa capaz de permear en distintas áreas del diseño, el arte y la comunicación al ser, las referencias sobre las cuales habrá de basarse el estudio, elementos de posible utilidad en distintos campos disciplinares relativos a la expresión, y con ello, la capacidad de materializar signos coherentes con el objeto que busca representarse.
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